Ipahápe!!
(Partes 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8)
de NikkyScully y Agent Macgirl

 

Categoría: Crossover X Files, SG1, JAG, humor, romance.
Tiempo: 6ta temporada de X-Files, 7ta temporada de Stargate SG-1 antes de Grace!
Disclaimer: Mulder, Scully, Skinner y todo lo relacionado a The X Files pertenece a la FOX, a Chris Carter y a 1013 Productions. Stargate, SG-I, y todos los otros personjes de la serie STARGATE SG-1 son propiedad de Gekko Film Corp. Los nombres y todo lo demás propiedad de MGM-UA Worldwide Television, Gekko Film Corp., Glassner/Wright Double Secret Productions, y Stargate SG-I Prod. Ltd. Partnership. JAG es propiedad de la Paramount, CBS y de Donald P. Bellisario.
No intentamos infringir ninguna norma, ni ninguna regla. Suficiente tenemos con que quienes las infrinjan sean los chicos y las chicas del fanfic, quienes por cierto lo están necesitando con urgencia.
Introducción: este es el primer intento que hacemos de escribir un relato de tipo crossover. Esto implica que no solo será protagonizado por Mulder y Scully, sino también por otros personajes, en este caso, pertenecientes a dos series, y en los cuales hemos visto una gran cantidad de similitudes y puntos en común con los dos agentes del FBI. Se trata de Harm y Mac, los protagonistas de JAG, una serie que narra los sucesos en el servicio de dos abogados militares, y de Sam y Jack, protagonistas de Stargate SG-1, una serie que narra las aventuras y viajes de un grupo de exploradores espaciales que cruzan un portal llamado Stargate.
Se preguntaran, ¿y que pueden tener en común?. Pues básicamente una gran UST, o tensión sexual no resuelta, tal y cual la conocemos en The X-Files durante casi toda la serie. Igual que Mulder y Scully, debido a cuestiones del trabajo y reglamentos, no han podido llegar más allá de una relación de trabajo y amistad.
Ahí es donde entramos nosotras, tratando a como de lugar, de resolverles esta situación a los seis. ¿Moriremos en el intento….?
Esperamos que lo disfruten tanto como nosotras al escribirlo.
-Macgirl: Jen, es un placer escribir contigo, gracias por contagiarme tu adicción a JAG y atreverte a conocer la mía!
-NikkyScully: Mac, en definitiva contigo aprendí a conocer otro mundo y darme cuenta que no todo es tan diferente como aparenta ser. Gracias por mostrarme el mundo de Stargate y convertirte en una colaboradora más en esta batalla donde la recompensa es sentirnos bien con lo que hacemos por nuestras series.



Ipahápe: del Guaraní- por fin, finalmente.


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Washington DC
Edifico Edgar J. Hoover
Oficinas del FBI


Tan pronto llegaran.

Esa era lo orden que había sobre su escritorio esta mañana.

Debían presentarse a la oficina de Skinner con suma urgencia, y Mulder como siempre fue el primero en llegar y el primero en enterarse.

Apenas se acomodaba cuando entró Scully a la oficina, entonces subieron a prisa, para ver de que se trataba esta vez.

Skinner fue directo al punto y por su mirada y el tono de su voz, esta vez, no tenían forma de escaparse, en especial Mulder.

- ¿La Primera Dama? - dijo Scully que aun no se odia creer lo que Skinner le decía.

- Si Agente Scully, la Primera Dama en persona presidirá esta serie de conferencias y talleres, y han pedido que se envíe al mejor equipo de trabajo mixto que tengamos, según sus cifras, esos son ustedes dos -

-Eh... señor- intervino Mulder.- Estoy muy seguro de que existen mejores parejas mixtas o equipos que nosotros. No creo que nosotros seamos útiles allá..

- Mulder no creo que este entendiendo de que se trata todo esto, están realizando un reconocimiento a las mejores mujeres dentro de cada uno de los estamentos de gobierno y militares - y mirando con una ligera sonrisa de orgullo a Scully continuó su explicación - la Agente Scully se ha ganado este reconocimiento, las otras divisiones lo saben bien, además, ustedes llevan suficiente tiempo trabajando juntos como para comprobar el otro asunto general de las conferencias, la importancia del trabajo en equipos mixtos -

Skinner tomó aire antes de continuar, y levantó la mano para evitar que Mulder le interrumpiera.

Mientras tanto, Scully trató de ocultar una sonrisa al ver la expresión en la cara de Mulder.

- Yo los conozco Mulder, ustedes se conocen, se que puedo confiar en que harán un buen trabajo representándonos allá... siéntase orgulloso de tener a su lado a una de las mejores Agentes de este edificio -

-Y lo estoy señor, bastante orgulloso- dijo mirando a Scully, brindándole una sonrisa halagadora y luego miro a Skinner.- Scully y yo nos conocemos perfectamente, me conoce a la perfección, ella conoce este trabajo como ninguna otra, conoce los Expedientes X tanto como yo y creo que ella no necesita un reconocimiento para saber algo que ya sabe- expuso Mulder seriamente, explicándole que no había razones para irse de viaje

- No voy a discutirlo con usted Mulder, es una orden directa - le dijo Skinner en su mejor tono de mando - irá a esa conferencia, participará de las actividades programadas, no se meterá en problemas y lo más importante - dijo haciendo una pausa para enfatizar el asunto - no meterá en problemas a la Agente Scully, o yo mismo me encargaré de usted cuando regrese, ¿¡Está claro!? -

Scully ya sabía que esto sucedería. Ella sabía que Mulder detestaba esta clase de cosas, y Skinner también los sabía. Nada tenía que ver si Mulder apreciaba su trabajo o si pensaba que ella merecía ir, por él, ella bien podía irse sola.

-Señor, sin ánimos de ofenderlo ¿A caso le ha preguntado a la Agente Scully si desea ir?- le pregunto a Skinner, pensando que tal vez lo sacaría de tal embrollo y que tal vez ella no quisiera irse de viaje a una tonta conferencia realizada por la boba de la primera dama.

Scully no lo sacaría del apuro esta vez, porque ella quería ir, aunque fuese para descansar un par de días y cambiar de ambiente.

- Señor, yo no tengo ningún problema con seguir sus ordenes - dijo ella evitando ampliar el comentario y molestar con eso a Mulder.

El mundo se abría bajo los pies del Agente Mulder y se lo tragaba, para luego engullirlo. La Agente Scully, Scully, su Scully no lo apoyaba. Pero si él tenía razón, eso suponía y odiaba que ella esta vez decidiera llevarle la contraria.

Pero como era una orden directa de la Casa Blanca no podía seguir protestando. Si lo hacia le costaba su trabajo, los Expedientes X, la verdad y lo mas importante para él, Scully. Así que como niño regañado no tuvo otra alternativa que obedecer las ordenes, aunque le pesara.

- De acuerdo, si las cosas son así, nos iremos tan pronto usted lo disponga señor - le comunicó a su jefe, pero no con su mejor cara, estaba que explotaba por dentro y eso a Scully le hacia gracia.

- Eso es todo, pueden retirarse - los dos se levantaron y llegaron hasta la puerta de la oficina.

- y Mulder... – dijo Skinner llamando de nuevo la atención de sus agentes, que voltearon a verlo - relájese un poco esta vez - le dijo tratando de calmar un poco el mal genio con que había quedado.

***************

Cheyenne Mountain Complex
Comando SGC
Colorado Springs


El Comando Stargate o SGC veía a diario muchas cosas extrañas. Después de todo, viajar por el universo, atravesando el Stargate para conocer nuevos mundos no era una línea de trabajo precisamente común.

De los varios grupos de exploradores con que cuenta el comando, el SG1 es el primero y más importante de todos, a pesar de que sus cuatro miembros son tan diferentes entre si. Todos ellos fueron llamados a la oficina de quien
daba las órdenes en el equipo.

Una vez que estuvieron todos los miembros del grupo SG1 sentados alrededor de su escritorio, el Coronel O’Neill empezó a hablar.

- Carter y yo hemos sido llamados a participar en estas… conferencias… en… - Jack observaba el papel con las instrucciones detalladas que el General Hammond les había entregado, sin embargo esto de explicar las cosas no era lo suyo -… Carter… - dijo haciendo un ademán para que ella prosiguiera.

Su primer oficial al mando, la Mayor Samantha Carter sonrió ligeramente, acostumbrada como estaba a evitarle esa clase de problemas al Coronel, tomo la palabra y empezó a explicarle los detalles de su siguiente misión a sus compañeros de equipo.

- Verán, hay una conferencia muy importante en la Florida, que está siendo organizada directamente por la oficina de la Primera Dama de la nación, y a la cual hemos sido llamados a ir -

Sam hizo una breve pausa y observó el comportamiento del Coronel O’Neill, demasiado serio como para ser realista, quien al encontrarse con su mirada sonrió y se encogió de hombros resignado.

- ¿Solamente ustedes dos? – preguntó Daniel Jackson acomodándose inquieto las gafas.

- Si, porque es un asunto militar, y no podemos enviar al equipo completo si de él forman parte un civil y un alienígena – dijo Sam sonriéndole a Teal’c al hacer este último comentario.

- Comprendo bien Mayor Carter – respondió este asintiendo con la cabeza.

- ¿Y porque los han llamado? ¿De qué se trata? – continuó preguntando Daniel.

Jack hizo un sonido de burla, algo como una risa irónica.

- Porque no tienen nada mejor que hacer – le respondió a Daniel mientras jugaba con un pequeño modelo de avión que decoraba una repisa.

- Coronel… - dijo Carter con su tono de voz más amable – esto es importante para las fuerzas armadas en general… verás Daniel, se trata de una serie de conferencias en todo el país, en las que se tratará el tema de la mujer dentro de los estamentos del gobierno, por lo mismo, han sido llamadas a participar todas las divisiones de las fuerzas armadas -

- Equipos mixtos – dijo Jack desde su punto apoyado en una esquina de la oficina

Sam lo observó de nuevo, definitivamente no era su idea de pasar un buen fin de semana, pero siendo una orden directa no tenía nada más que hacer. Y no porque no lo hubiese intentado, sino porque el General Hammond le había dejado muy en claro que seguiría la reglas en esta ocasión.

Daniel los miró a los dos, primero a Jack y luego a Sam - Pero hay muchos otros equipos mixtos en la montaña, es decir, ¿Por qué ustedes? -

Sam se quedó en silencio y Jack tomó la palabra, caminando de nuevo hasta el borde del escritorio, está vez con algo menos de molestia en el tono de su voz.

- Porque tenemos a la mejor de todas las mujeres de la base – dijo sonriéndole a Sam, quien agachó un poco la cabeza y se sonrojó – nada de eso Carter, es cierto y lo sabes, sino dime ¿quien fue la última en recibir una medalla de parte del Presidente? -

- Yo señor, pero no creo que… - sin embargo Jack no la dejó terminar la frase

- Es por eso y porque saben que no meterás la pata si alguien pregunta que es lo que hacemos acá -

Se miraron, y él acabó con los futuros argumentos de Sam sin siquiera decir una palabra.

- ¿Y en donde se van a quedar?, vamos Sam, dame los detalles al menos, ya que no puedo ir a acompañar a la mujer mas lista de la base… - dijo Daniel sonriéndole y acentuando un gesto pícaro con sus cejas -

Sam no puedo evitar sonreírle, incluso Teal’c dejó escapar una sonrisa muy a su estilo. Únicamente a Jack no le causó mucha gracia el comentario.

- Bien, salimos mañana, nos quedaremos en el Orlando Royal Suites, es el Centro Internacional de convenciones donde se realizarán las actividades. Hay una serie de conferencias y talleres…. – y Sam continuó contándole a sus compañeros lo que harían durante esos cuatro días en Orlando.


***************

Aeropuerto Internacional de Washington
05000 ZULU


Un día como cualquier otro, vuelos llegan, vuelos se van, personas entrando, personas saliendo, altavoces, avisos, cansancio, perdida de equipaje.

La simplicidad de un aeropuerto, a Harmon Rabb le parecería muy divertido estar ahí si fuera uno de esos pilotos que entran por la zona de embarque y se encargaran de volar cualquier avión que este en la pista, pero no; esos aviones no son Tomcat, lamentablemente.

Se aburría a muerte, bueno empezó a aburrirse desde el momento que el Almirante Shegwidden les había ordenado a él y a su compañera a asistir a una conferencia fuera de Virginia, o de Washington.

No le gustaba la idea, conferencias, talleres, primera dama, era un comandante de la naval de los Estados Unidos y un destacado abogado militar, no un embajador o un primer ministro y todo le parecía mas patético ya que a su compañera le hacia ilusión ir a dicha conferencia.

Ella se sentaba junto a él en la zona de embarque ofreciéndole un vaso con café. Él ni siquiera dio las gracias.

- Harm, podrías quitar esa cara. No te van a fusilar- le pidió la Coronel Sarah Mackenzie con una de sus mejores sonrisas.

- Prefiero que me juzguen, me quiten mis insignias y me fusilen antes de hacer lo que nos ha pedido el Almirante - decía con cara de disgusto.

-¿Qué tienes contra esa conferencia Harm?- le pregunto sin entender los motivos de su enfado.

- ¡Me voy a aburrir!- se quejó notoriamente

- Debes tener una mejor excusa que esa Harm. Estaremos en un lindo hotel, disfrutando de unos días con la agradable compañía de personas iguales a nosotros- le explico tratando de cambiar su mal genio.

- La primera dama esta aburrida y tiene deseos de jugar con los empleados- dijo en forma de defensa.

- Harm estas hablando de la esposa del jefe de estado- le regaño.

- Ella no firma mis cheques.

- A ti no te molesta el viaje, lo que te molesta el motivo por el cual se hacen las conferencias. Te molesta que la Primera Dama este tomando en cuenta a las mujeres dentro del gobierno y quiera reconocer la buena labor que efectuamos. Me ofendes Harm- se quejo Mac.

- Ah no chica ninja… no uses esa técnica conmigo. Esto no se trata de machismo, porque yo reconozco que eres la mejor en el JAG, tienes tus meritos y sabes como sacarme de cada lió- diciendo eso en voz muy baja logro hacer sonreír a Mac.- ¿Lo que no me explico es por que necesitan mi presencia allá?

- Porque somos un equipo chico volador, yo no hago el trabajo sola; tengo a mi apoyo. Tú. Y eso también la Primera Dama lo quiere reconocer. Así que Harm levanta ese ánimo y diviértete.

- Pasajeros del vuelo 126 con destino a Orlando, Florida por favor abordar por la puerta 315- anunciaban por uno de los altavoces del gran aeropuerto.

- Ese es nuestro vuelo- le informo Mac.- ¿Y bien, vas a tratar de cambiar ese animo?

- Bueno…- expresó no muy seguro.

- Te prometo que te divertirás a lo grande- expreso alegremente.

- De acuerdo- Harm le brindo una de esas grandes sonrisas que tanto le gustaban a ella.

Se pusieron de pie a un con los cafés en mano y mientras se dirigían a la puerta de embarque, arrastraban sus habituales maletas de viaje.

****************

Orlando Royal Suites
Orlando, Florida
11:10 am


Todos los asistentes a la conferencia fueron llegando conforme a lo planeado. La organización tenía todo listo para comenzar al día siguiente.

Mulder y Scully arribaban al lugar donde se hospedarían por los siguientes cuatro días. Él no tenía muy buena expresión, ella lucia algo cansada.

El viaje en si no había estado tan mal, pero el cambio de clima los estaba asfixiando, y tener que estar muy bien vestido según el código de la oficina no ayudaba en nada.

- Tenia la Primera Dama que hacer una de sus obras de caridad para nosotros venir a hospedarnos aquí. En realidad tiene buen gusto, pero debió escoger otro estado, aquí me cocino Scully - se quejó Mulder que ya había entrado al salón y al que no le pasó desapercibido que un número considerable de personas llevaban uniformes militares.- He muerto y me han castigado- expreso azorado.

- No empieces con esto de nuevo Mulder - dijo Scully caminando lentamente mientras miraba a su alrededor la amplia y hermosa recepción del hotel- No voy a dejar que te pases cuatro días quejándote, no lo digo más - y Scully se detuvo en su marcha, lo miró y al ver su expresión, continuó con un poco menos de agresividad en su voz - acostúmbrate y disfruta de todo esto Mulder que, solo Dios sabe cuando lo volveremos a tener - le sonrió con una de esas sonrisas de 1000 vatios marca Scully y siguió caminando.

- Espera Scully - le llamo Mulder que se había quedado en medio del salón descolocado por la sonrisa que le había brindado Scully, ella sonreía poco, pero cuando lo hacia Mulder flotaba. La siguió hasta el recibidor donde ella ya se disponía a pedir habitación.- Scully ¿Lo notaste?

- ¿Que? - le dijo ella intrigada por el cambio de actitud de Mulder.

-Sonreíste- le dijo- te vez muy relajada cuando sonríes y hermosa. Deberías hacerlo mas a menudo- le recomendó.

Scully se asombró por un segundo, y luego volvió a sonreírle, aunque no como antes lo hizo.

- Mulder, tal vez si cada caso que tenemos contara con un hotel 5 estrellas como este... - y dio la vuelta para registrarse con la señorita en el mostrador, donde parecía concentrarse media fuerza armada del país.

Mulder se sentía disminuido ante tantos uniformes, de cierta manera le molestaba. Era algo natural, un agente federal jamás se llevaba bien con alguien de la milicia y mucho menos Mulder, que siempre se metía en problemas con ellos.

Con la mirada buscaba a alguien que le explicara la concurrencia de militares en el hotel.

Un hombre de mediana edad se cruzo frente a el, llevaba una identificación que rezaba "conferencista encargado" se dirigía hacia los ascensores cuando Mulder decidió seguirlo entre la multitud y logró acercarse antes de que se subiera en el transporte ya mencionado.

- Disculpe, soy el agente Fox Mulder del FBI y quisiera...

- Buenos días agente Mulder, bienvenido a Orlando ¿Ya se le ha asignado su habitación?- saludo y pregunto sin dejar que Mulder hablara.

- Aun no, pero...

- Solo tiene que ir a recepción y pedirla, se le entregara la llave inmediatamente, los encargados de la recepción del Orlando Royal son muy eficientes- le informo tal caballero volviendo a interrumpirlo.

- Eso lo tengo claro, yo solo deseo hacerle una pregunta- dijo Mulder finalmente mirando así la identificación del sujeto...- Sr. Tiner, ¿Por que los militares llevan uniforme?- su propia pregunta le pareció absurda y lo era al notar la cara de incredulidad del Sr. Tiner.- Disculpe, en realidad quería saber ¿Por que se les permite usarlos? Tan solo es una conferencia y taller y creo que los pocos agentes federales que estamos aquí nos sentimos algo incómodos

- Agente Mulder. Estas personas acaban de llegar desde diferentes puntos del país y como tal siempre viajan en uniformes- le explico.- Pierda cuidado.

- Si, pero creo que seria mejor que no los llevaran- le dijo Mulder ya un poco molesto.

- Me va disculpar Agente Mulder pero tengo una reunión que atender. El almuerzo lo sirven en media hora, que lo disfrute - dijo mientras entraba al ascensor y las puertas empezaron a cerrarse

-Pero, pero, pero es que....- las puertas se cerraron y Mulder no podía quejarse. Volvió a quedar maltrecho como la última vez.

Scully terminó el proceso de registro y recibió las llaves de ambas habitaciones, pero cuando giró buscando a Mulder, no lo encontró donde lo había dejado.

- Ya empezaste Mulder... - susurró para si misma, mientras tomaba su maleta y se la entregaba al botones que le acompañaría hasta sus habitaciones, esto del buen servicio era muy agradable, pensó.

Decidida a no dejarse dañar el rato, Scully lo buscó con la mirada mientras caminaba hasta la zona de los elevadores, igual él le había dejado su equipaje, así que era su problema si desaparecía tan temprano. Por fin lo ubicó cerca de una de las puertas cerradas y sin darse cuenta suspiró aliviada.

- ¿Qué haces aquí Mulder?, ya tengo las llaves...- dijo entregándole la que le correspondía - 505 y 504, tenemos el tiempo justo de subir y dejar las cosas antes de que empiece el almuerzo de bienvenida.... por cierto, toma, aquí está el folleto con la programación y las actividades a realizar, incluyendo la hora y el sitio - el elevador aún no aparecía y Mulder no tenía muy buen aspecto que digamos.

-Solo hablaba con el Sr. Tiner, uno de los encargados de dicha conferencia- tomo el folleto sin deseos.- Solo quería saber por que a ellos se les permite usar uniformes aquí- le comentaba con cierto recelo.

Cuando lo veía comportarse así, Scully sentía ganas de abrazarlo. Él no se daba cuenta lo sexy que era cuando se portaba como un chico pataletoso.

- Mulder... ellos no usarán uniforme durante todo el evento... - ella había crecido entre uniformes y cosas militares, nada de esto le era extraño, sino más bien familiar, pero sabía bien que Mulder no había tenido nunca buenas relaciones con los militares - es solo por hoy, mientras se da inicio a la conferencia, confía en mi, se porque te lo digo... - en ese momento el elevador se abrió y una pareja de oficiales de la fuerza aérea salió del ascensor.

Scully subió al elevador, seguida de Mulder, detrás de ellos el botones con el equipaje.

- El resto de la programación es con ropa informal Mulder, estamos en Orlando, nadie aguantaría el uniforme con este calor - le dijo Scully sonriéndole y a esto, Mulder le contestó con otra sonrisa.


****************

Era verano en Florida y aunque era un verano hermoso el calor era verdaderamente sofocante y quienes vivían allí o estaban de visita no lo dejaban de notar. El hotel Orlando Royal Suites estaba ese día mas en movimiento que de costumbre militares y agentes del FBI se reunían ahí para celebrar una conferencia presidida por Laura Bush, la Primera Dama.

Un taxi color amarillo se estacionaba cerca de la fuente de agua principal del hotel que daba hacia la puerta de entrada del lugar. Un miembro del cuerpo de marines y otro de la naval de los Estados Unidos se bajaban del coche.

-¿No te parece hermoso Harm?- pregunto Mac al observar la belleza del complejo.

-Si, pero hace calor- comento sofocado su compañero.

-Ya se te quitara.

El taxista que había sacado las maletas del portaequipajes del auto se las entregaba a los dos militares. Harm le pago el servicio y este retiro. Caminaron hasta la entrada del hotel y al ver a tantos militares a su alrededor se sintieron como en casa.

Un capitán y un teniente que caminaban en dirección opuesta a Harm y a Mac les hicieron el saludo militar debido a que tenían rangos menores a los de ellos y estos les devolvieron el saludo con igual seriedad.

-¿Estas segura de que salimos de Norfolk?- pregunto Harm con cierta burla.

-No hay duda de ello ¿A caso olvidas que no seremos los únicos aquí?- le pregunto ante su pregunta inicial.

-No, claro que no. Tengo hambre- comunico con la frente fruncida.


-Faltan diez minutos y treinta segundos para la hora del almuerzo- le dijo sin mirar su reloj, Mac era una experta del tiempo, tenia un don para ello que a Harm siempre le sorprendía.- Comeremos pronto.

-Bueno, gracias por el dato. Ahora debemos ir a recepción y pedir nuestras habitaciones. Tu me prometiste diversión y la quiero ahora- le dijo en forma de recordatorio.

-Puedo decir que tanto sol volando un Tomcat te han fundido el cerebro.

Y Harm la miro con cierta molestia ante su broma poco adecuada. Pero ella no le prestaba mucha atención, siempre le gustaban los momentos en que podía gastarle una broma y sobre todo cuando tocaba el punto mas sensible de Harm, un vuelo en un Tomcat.

El con cierta prisa la tomo por un brazo y prácticamente la llevo a rastras a la recepción. Cuando quería, se comportaba como un niño. De eso no había duda.


****************

Impecablemente vestido en su uniforme azul de gala, pero a punto de desesperarse, Jack O’Neill aguardaba frente a la puerta de la habitación 515.

Ya había dejado su equipaje en su habitación y esperaba a que Carter hiciera lo mismo para poder bajar al salón donde servirían el almuerzo.

No pudo evitar pensar en lo extraño de la situación, el solo hecho de llegar a un hotel tan lujoso le incomodaba, aunque al parecer Carter estaba pasándola muy bien.

Hacia mucho rato que no lo veía sonreír tanto, y vaya que le encantaba su sonrisa.

- Listo señor – dijo ella mientras cerraba la puerta al salir.

- Ya era hora, vamos – dijo mientras empezaba a caminar hacia el elevador con ella siguiéndolo – me estoy muriendo del hambre -

Ella no pudo más que sonreírle.

- Espero que esto no se extienda demasiado – dijo ella mientras caminaban.

- ¿Porque lo dices?, tu eras la mas entusiasmada con todo el asunto – le respondió Jack gesticulando con las manos.

- Es que estoy algo cansada, señor… -

En ese momento llegaron a la puerta del elevador y ella oprimió el botón para llamarlo.

- Carter… quiero pedirte un favor que espero no tenga que convertir en una orden directa – le dijo con una ligera sonrisa – por favor, por estos días, no mas señor ni Coronel ni nada de eso…-

Ella lo miró y vio como su sonrisa cambió hasta volverse algo más seria.

- ¿Jack? – él asintió con la cabeza y volvió a sonreír

- ¿Sam? – ella imitó su movimiento anterior

- Pero solo cuando estemos solos… y tendrás que tenerme paciencia por que es difícil acostumbrarse – le dijo ella sonriéndole mientras observaba que su transporte acababa de llegar.

- Por supuesto Sam, por supuesto – le dijo mientras se acomodaba recostado contra la pared interna del elevador y volvía a su expresión de seriedad fingida.

Ella oprimió el botón del primer piso y el elevador empezó a descender.

- Después de esto podemos cambiarnos a ropa de civil, ¿cierto? – preguntó Jack después de un par de minutos de observarla en silencio, aprovechando para disfrutar de verla usar una falda, ya que su uniforme de combate era lo que siempre llevaba puesto en la base.

- Si, las otras actividades no precisan del uniforme, a excepción de la clausura. -

- Perfecto – dijo sonriéndole otra vez, estaba de muy buen genio, a pesar de lo poco que le agradaba la idea de tener que sentarse a escuchar las conferencias.

El elevador abrió sus puertas y se encontraron de frente con dos personas, un hombre y una mujer, esperando para abordarlo.

Sam no pudo evitar observarlos, por su apariencia eran de alguna agencia del gobierno, CIA o FBI tal vez.

Una mujer de cabello corto y rojizo, acompañada por un hombre alto, de cabello castaño y con sonrisa que le pareció enigmática y muy atractiva. Pensó por un momento que, ojalá los agentes del gobierno que ella conocía fuesen como este.

Jack salió del elevador sin demorarse, y Sam lo siguió de cerca, caminando a su lado como estaba acostumbrada a hacerlo.

- Muy bien Sam – le dijo a los pocos pasos – busquemos el salón ese… ¿tienes un mapa del lugar -

Llegaron al salón principal y un joven camarero les indicó el lugar que deberían ocupar.

Toda la asistencia se encontraba organizada en mesas de a seis ocupantes cada una.

En la suya no había nadie aún, así que se sentaron y observaron un poco los alrededores.

- Llegamos temprano – dijo Jack mientras se acomodaba en la silla.

- Aún faltan unos minutos, señor… - le respondió Sam con una sonrisa casi imperceptible para enfatizar el uso, de nuevo, del termino militar correcto.

Vieron acercarse entonces a un par de personajes conocidos, al menos para Sam lo eran.

¿Acaso era una simple casualidad?