Hobglobins: Duendecitos verdes
(Partes 1 - 2 - 3)
de Damián

 

Código personal: Dx07 Junio,2000
Tipo: X-file, Wip
Rating: PG
Spoilers: La historia está ubicada temporalmente durante la séptima temporada, como se suele decir "Requiem (7x21) nunca ocurrió". En cuanto a Spoilers, hay referencias a The Erlenmeeyr Flask (1x23); Two fathers (6x11) y One son (6x12).
Disclaimer: ni los personajes ni nada me pertenece, lala, todo es de CC y Ten Thirthen, lalala; pero los tomo un rato y me sale esto
Feedback: manden q no cuesta dperez@argentina.com
Resumen: Algo llega del espacio exterior, algo inimaginalbe que podría desencadenar el fin de TODO.


1


“La ciencia, toda la humanidad siempre se ha hecho preguntas. Preguntas sobre cómo, sobre por qué. Y ha conseguido respuestas para cuándo y dónde. Pero siempre ha sido así. Un ir y venir incesante de preguntas, interrogantes, incógnitas. Se han conseguido la mayoría de las respuestas sobre el funcionamiento, el trabajar de nuestro mundo. Se han descubierto las causas de por qué el Sol sale por la mañana, de cómo nos multiplicamos, de dónde están las estrellas, de qué provoca las lluvias, todo. Pero sin embargo todavía nadie sabe nada. Nadie sabe por qué. Nadie se imagina a que vino aquí, para qué el destino lo colocó entre otros siete millones de personas como si fuera un grano de arena más en una playa. Una pieza más en el rompecabezas de la humanidad. Nadie tiene las respuestas que faltan, la X que satisface la principal incógnita, el resultado de todas las hipótesis. Nadie lo sabe. ¿Por qué estamos acá y ahora? ¿Cómo empezó la vida en este planeta? ¿Qué la provocó? ¿Quién está tras todo eso, quién es el que quiso que los seres humanos sean los máximos dictadores de la Tierra?. No, nadie ni nada puede responder a todo esto, por lo menos ahora. Tal vez en un futuro haya alguna solución, pero por ahora la humanidad está silenciada. ¿Y una especie que desconoce su origen, cómo puede enfrentar su exterminio? ¿Qué puede hacer la humanidad cuando le llegue la hora?. Nada. Los hombres no están preparados para su fin. Existen muchas diferencias entre una misma especie para que se una y enfrente la devastación total. Nadie sobrevivirá a la hecatombe, porque el miedo los penetrará y les imposibilitará enfrentárseles. Un especie que en tan poco tiempo ha logrado dominar el mundo, entenderlo, darle forma, manejarlo a su antojo, tendrá un límite sarcástico. El género humano está destinado a rendirse ante lo que menos imagina. Pero el interrogante es... ¿quién acabará con todo?, ¿quién será el responsable del fin?. Esa es una pregunta que sí tiene respuesta, por más rara que resulte. El fin de la humanidad está en manos de pequeños DUENDECITOS VERDES.

-Houston-Texas-Estados Unidos
-11/6/99-23:55 p.m.


-¡Esto es increíble!.
-¡Es algo asombroso!.
-Vamos a ser muy famosos Bernard, nuestros nombres van a recorrer el mundo.
-Seguro, ¡somos los hombres que descubrieron la vida extraterrestre!.
El laboratorio de la Nasa estaba repleto de muestras, frascos, microscopios, aparatos de los más diversos. Dos hombres trabajaban en él, ataviados con sus batas blancas y compenetrados en un gran descubrimiento, un gran paso para la humanidad. Nadie podía imaginarse que allí, en una pequeña habitación de un gran edificio se respondía a uno de los mayores interrogantes de la historia. Quizás algunas películas, algunos escritores, el común de la gente pensaría que esta situación debería haber sucedido en el medio del espacio sideral, en algún planeta desconocido, en alguna estrella lejana. Pero no, ocurría en un laboratorio de los miles que existen.
Los científicos Bernard Twinsson y Lawrence Vechels trabajan con un trozo de piedra congelada traída de Marte. Hace algunas semanas, la misión Mars Polar Lander, enviada para recolectar y traer muestras de la superficie del polo sur marciano, había vuelto con este cargamento. Esta misión había dejado de operar hace un tiempo, pero por causas desconocidas, los científicos de la Nasa habían vuelto a entrar en contacto con ella. Luego de varios estudios, la sonda volvió a la Tierra trayendo importantes muestras del suelo marciano. Cuando llegaron a manos de los científicos que se encargarían de examinarlas –entre los que estaban Twinsson y Vechels- la excitación era total. ¿Qué podían guardar estas misteriosas rocas?, ¿eran eso nada más, simples e inertes pedazos de suelo?. Todos los sacrificios y penurias ahora estaban pagados con el descubrimiento de Twinsson y Vechels. En una de las rocas, oculto, se encontraba el mayor descubrimiento de la humanidad. Sólo medía unos micrómetros, pero era algo asombroso. Habían encontrado un grupo de bacterias en estado latente, encerradas en esporas, esperando, esperando por liberarse, salir a ver que les depara ese extraño y árido planeta rojo. Esas bacterias aún seguían vivas, y eran la primera prueba de vida extraterrestre. Existía vida fuera de la Tierra.




2



-New York City-New York-Estados Unidos
-5/12/00-1:10 a.m.


El doctor David Stontecker, un reconocido científico, se dirigía a su casa luego de una larga jornada de trabajo. La noche en las afueras de la gran ciudad de New York era escalofriante. Nadie estaba seguro debido a los ladrones y pandilleros que andaban sueltos. Encima hacía frío, mucho frío. El doctor miraba el hilo de vapor que emanaba de su boca cuando respiraba. Se había puesto un saco muy abrigado y llevaba las manos dentro de los bolsillos. Iba pensando en todo lo que sabía, lo que su trabajo como científico especializado en microbiología le había permitido conocer.
Un ruido. Había algo tras ese montón de basura que estaba en la esquina. La calle estaba vacía. Ni siquiera había insectos. El silencio estremecía. Stontecker alzó la cabeza hacia el cielo. Un espeso manto de nubes grises cubría todo el firmamento. Ninguna estrella era visible. La luna tampoco se veía. Lo único que faltaba era la lluvia. Pero no faltaba mucho para ello. El doctor se acercó al montículo de basura. El ruido otra vez. Definitivamente había algo. Se movió. Algo se movió y salió corriendo de debajo de las bolsas de basura. Que terrible susto, era sólo un gato.
La noche no era como para andar sólo por la calle. El doctor Stontecker apuró el paso, ahora si tenía miedo. Caminó de prisa hasta que otro ruido lo detuvo. ¿Otro gato?. Seguramente, no había nada de que preocuparse. Siguió caminando y olvidando el ruido. Otra vez. Ahora venía de sus espaldas. Algo lo seguía. Se detuvo, y el ruido también. Eran pasos, pasos de alguien que lo perseguía.
-¿¡Quién está ahí!?- exclamó Stontecker.
-Nadie- le respondió una voz misteriosa.
El doctor empezó a transpirar y salió corriendo. Los pasos lo seguían, corriendo también. Cuando creyó haber tomado la suficiente ventaja se detuvo. Fue un grave error. Frente a él apareció un hombre vestido de negro y con el cabello tan oscuro como la noche.
-Esto es por si no te callas- dijo el hombre antes de dispararle al doctor Stontecker.
El doctor cayó al suelo con una bala en el pecho. Era su fin. Y el hombre de negro exclamó:
-Ahora sí no vas a hablar.



3



-Oficinas del FBI-Washington D.C.-Estados Unidos
-5/12/00-10:42 a.m.


El agente Mulder leía algunos informes en su oficina, en el sótano del edificio J. Edgar Hoover, sede del FBI. Era un día como cualquier otro para él. Como nadie sabe quién es el que mueve las cuerdas de esta gran marioneta que somos, recibió un llamado enigmático.
-Mulder, ¿quién habla?- dijo el agente al levantar el teléfono.
-¿Señor Mulder?, usted no me conoce, pero yo debo darle una información- dijo la voz del otro lado.
-¿De qué se trata?, ¿quién habla?.
-No puedo decírselo ahora, pero necesito que investigue algo.
-¿Qué quiere?.
-Esta madrugada un hombre fue asesinado en las afueras de New York. Necesitaría que investigue a ese hombre. Lo que descubra esta vez puede cambiar su futuro y el futuro de toda la humanidad.
-¿Quién es?, ¿qué está sucediendo?, ¿de qué rayos habla?.
-Sobre su escritorio hay unos papeles. Por favor léalos, lo llevaran al hombre asesinado.
Esto fue lo último que dijo esa voz sospechosa antes de colgar. Mulder se quedó con el teléfono en la mano, dudoso. Todavía tenía muchas preguntas en la cabeza. ¿Debía hacerle caso a esa voz?. ¿Y si lo estaba llevando a una trampa, a un engaño?.
Scully entró en la oficina trayendo algunos informes. Los dejó sobre el escritorio y le dijo algo a Mulder. El estaba en otro mundo, con los ojos perdidos en el teléfono. Parecía estar en la luna. O en Marte. O más lejos.
-Scully, ¿te gustaría ir a New York?- dijo Mulder.
-¿Por qué?, ¿qué pasa?- contestó ella.
El agente le contó todo lo del llamado misterioso. Scully no quería creer nada de eso. Era carcomida por las dudas pero no quería hacer caso a un oscuro llamado. Mulder en cambio estaba muy entusiasmado. Quería a toda costa saber de qué se trataba todo esto. Tal vez era alguna de las verdades que ha estado buscando por tanto tiempo.



4



-Alexandria-Virginia-Estados Unidos
-5/12/00-20:21 p.m.


El timbre del departamento de Mulder sonó. Era Scully trayendo una carpeta.
-Su nombre era David Stontecker. Fue profesor de biología en la Universidad de Georgetown. Estaba especializado en microbiología, era uno de los más renombrados de Norteamérica en esa área- dijo Scully dejando la carpeta en una mesa. Ella traía los datos sobre el hombre asesinado en New York.
-Un especialista en bacterias, ¿por qué lo matarían?, ¿fue un robo?- preguntó Mulder.
-Definitivamente no, tenía la billetera repleta de dinero cuando lo encontraron. Parece que no hubo una pelea ni nada, sólo le dispararon y listo.
-¿Entonces que pasó?.
-Pienso que nuestro querido profesor sabía algo que no querían develar. El doctor Stontecker estaba trabajando en dos proyectos secretos, uno de ellos del gobierno. Era algo vinculado con la Nasa, de lo que no hay información disponible.
-¿Y el otro proyecto?.
-De ese sí que no pude conseguir absolutamente nada. No sé ni para quién es ni nada.
-Sobre el primer proyecto, ¿para qué puede necesitar la Nasa a un microbiólogo?.
-No podría decirte nada, pero trataré de averiguarlo.
-¿Conseguiste la dirección del hombre?.
-Sí, ¿por qué?.
-Voy a hacerle una pequeña visita.

Por la mañana, Mulder estacionó frente a un edificio de New York. Allí estaba el departamento de David Stontecker. No tenía familia, pero vivía en un lugar grande. Mulder entró y vio una pared llena de diplomas de universidades y escuelas sobre biología y microbiología. Sí era un verdadero experto en el tema. Siguió buscando y encontró una habitación transformada en estudio. Había repisas repletas de carpetas, informes, archivos, todo sobre microbiología. Abrió algunos cajones, pero nada que le pueda servir. En uno, bajo un montón de papeles, algo escondida, encontró dos carpetas interesantes. La primera tenía un título que decía NASA. La segunda era más enigmática. Su título rezaba en grandes letras DUENDECITOS VERDES.



5



-Annapolis-Maryland-Estados Unidos
-6/12/00-9:32 a.m.


-Scully, lo conseguí- dijo Mulder a su compañera cuando entró en la casa de Scully.
El agente continuó:
-Encontré datos sobre los proyectos secretos de Stontecker. El primero tiene que ver con unas nuevas bacterias descubiertas por la Nasa en una investigación. Son unas esporas que contienen bacterias vivas pero en estado latente. La segunda también es sobre bacterias, pero reciben un nombre: Duendecitos verdes. Las hojas dicen que estas bacterias contienen en su interior un virus inactivo desconocido.
-¿Quién descubrió esas bacterias, dónde?- preguntó Scully.
-No lo sé. Algunas páginas de ambos informes han sido arrancadas- le contestó Mulder.
-¿Por qué?, ¿qué podrían causar esas bacterias?.
-También hay un recorte de diario sobre la muerte de dos científicos de la Nasa hace más de un año. Dice que los científicos, Bernard Twinsson y Lawrence Vechels, murieron a causa de la viruela.
-¿Viruela?, esa enfermedad ya no existe, no puede ser producida más que en un laboratorio. ¿Qué hacia la Nasa trabajando con viruela?- declaró Scully.
-Seguramente lo que ocurrió con estos científicos puede tener que ver con el proyecto secreto de la Nasa en el que trabajaba Stontecker- pensó Mulder.
-No Mulder, en la Nasa, Stontecker investigaba una bacteria, la viruela es causada por un virus.
-¿Pero tal bacteria no puede contener el virus?.
-¿Y seguir viva?, no lo creo, a menos que la bacteria esté en estado latente y no cumpliendo sus funciones vitales, en tal caso el virus también permanecería inactivo y no podría salir ni destruir a la bacteria- inquirió Scully.
Mulder decidió volver a la casa de Stontecker, pero Scully lo detuvo. Lo paró para decirle que había algo más. Al final de la carpeta sobre el virus que investigaba en el segundo proyecto secreto, una anotación en lápiz. Una dirección. Devon Street 345. ¿Qué guardaría ese lugar?.



6



-New York City-New York-Estados Unidos
-6/12/00-21:45 p.m.


Los agentes esperaron hasta que cayera la noche para visitar el lugar. Cuando estuvieron a cien metros, siguieron a pie. Debían tener mucho cuidado, todavía no conocían la magnitud de lo que investigaban.
El lugar, Devon Street 345, era un gran almacén, tal vez también un laboratorio. Había varios camiones de transporte en la puerta. Uno de ellos tenía una inscripción, de una empresa. Roush Tecnologies. Algunos hombres armados custodiaban la entrada. Un camión estaba descargando unas cajas. El portón del almacén se abrió lentamente. Tres hombres bajaron un contenedor y lo llevaron dentro del lugar. Otro hombre los guiaba.
Mulder quiso acercarse más, pero Scully le pidió que tuviera precaución. Iba a adelantarse cuando un hombre trajeado lo detuvo. El hombre dijo que espere para acercarse. Su voz, Mulder la reconoció. Era el mismo tipo que lo había llamado para vincularlo con este caso. Su rostro estaba entre sombras. Llevaba un sombrero y anteojos negros. Parecía no querer ser reconocido. A pesar de todo Mulder se pudo dar cuenta de que tenía varios años, cincuenta como mínimo. Le dijo a Mulder que no se acercara más ahora, que esperase. Mulder se enfureció:
-¡Usted fue quién me mandó aquí!, ¿por qué me detiene ahora?.
-Todavía no es hora, espere un poco, espere a que esos hombres se vayan y le dejen el camino libre- dijo el hombre misterioso.
-¿Quién es usted?- dijo Mulder antes de que el hombre volviera a abrir la boca.
-Su padre, Sr. Mulder, fue un gran amigo mío. Lo conocí hace mucho tiempo y ahora que puedo ayudarlo lo haré. Lo que hay en ese almacén podría cambiar el curso de la historia.
-¿Qué es?
-Un arma capaz de acabar con todo lo que conoce. Un arma con una fuerza proveniente de muy lejos.
-¿Es un arma biológica?, ¿de eso se tratan las bacterias, los virus que investigaba Stontecker?- preguntó Mulder.
-Podría ser. Todavía no sé todo lo que debo saber para detener a estos hombres. Por eso recurrí a usted. Usted tiene lo que se necesita para enfrentar todo esto. Usted es el hombre con el poder capaz de interrumpir la masacre, de evitar el fin del mundo.
Los dos hombres se quedaron esperando un rato. Seguían bajando cajas del camión. Por su desesperación, Mulder sentía que jamás iban a acabar. Scully se les acercó y también esperó. Cuando acabaron, cerraron el camión y un hombre de negro se les acercó para darles un sobre. Mulder se sobresaltó al verlo. El hombre de negro era Alex Krycek.



7



-New York City-New York-Estados Unidos
-6/12/00-23:30 p.m.


Los agentes se acercaron a la entrada. El hombre misterioso que los acompañaba se detuvo y dijo que no podía entrar ahí alegando que seguramente sería reconocido. Muchos de los que trabajaban en ese sitio sabían su nombre. Scully dudó de su credibilidad pero Mulder le siguió la corriente. Entraron al almacén por una puerta trasera. Por dentro parecía un hospital muy limpio. No había mucha gente. Sólo algunos guardias que rondaban el lugar.
Siguieron por un corredor desierto hasta una gran sala de recepción. Seguramente esa era la entrada principal. Salieron rápido de allí, antes de ser descubiertos por los guardias que vigilaban. Tras una puerta que decía “laboratorio” escucharon unas voces. La puerta se abrió lentamente. Los agentes se escondieron lo mejor que pudieron. Del lugar salió Alex Krycek acompañado por dos guardias. Krycek se fue sólo por otro lado. Los guardias se quedaron vigilando en la puerta.
Los agentes buscaban la forma de distraer a los guardias cuando un ruido en la entrada les llamó la atención. Perfecto. Ahora tenían todo el trayecto libre. Entraron por esa puerta y pasaron a un cuarto vacío. Fueron por otra puerta y ingresaron en un lugar que parecía ser un galpón. Tenía una gran entrada con una puerta plegadiza. Allí era donde dejaron los contenedores que bajaron del camión. Estaban todos allí. Scully abrió uno de ellos y en su interior había montones de cajas más pequeñas. Según ella eran pequeños congeladores portátiles. En efecto, cuando Mulder agarró uno se dio cuenta de lo fríos que estaban. Tenían todos las mismas etiquetas. Había algo que no sorprendía en nada a Mulder. Las etiquetas decían “Duendecitos verdes”.



8



-New York City-New York-Estados Unidos
-7/12/00-0:06 a.m.


Scully agarró uno de las cajas y se la llevó como prueba. Decidieron salir de ahí cuanto antes, ya tenían lo que buscaban, el proyecto secreto del doctor Stontecker, tenían a los Duendecitos Verdes. Trataron de correr pero tuvieron que detenerse cuando vieron a los guardias volver a la puerta. Se escondieron y se fueron por otra puerta, evitando a los vigilantes.
Llegaron al final de un pasillo en el que había una puerta con una cerradura eléctrica. No pudieron pasar. Se fueron por otra y entraron en una gran habitación en donde había un montón de camas tipo ataúdes. Mulder se acercó a uno y vio en su interior por un vidrio que poseían. Dentro había un hombre dormido, tal vez anestesiado. Estaba desnudo y tenía el cuerpo cubierto de erupciones rojas. Scully también lo vio y declaró que era posible que tuviera viruela. Viruela. Lo que mató a esos dos científicos de la Nasa podría ser esto. ¿Pero qué tiene que ver con lo que investigaba Stontecker?.
Siguieron observando las camillas, los contenedores con forma de ataúd. Una especie de sarcasmo para estas personas que tenían un trágico destino. Había centenares de hombres. Y no sólo hombres, también mujeres. Pero para sorpresa y odio de los agentes también había niños de todas las edades y hasta bebés. Mulder estallaba de furia. Quería tirar todo esto y ahorcar a cada uno de los responsables con sus propias manos. Pero Scully lo calmó un poco y lo hizo entrar en razón. Le dijo que tenían la prueba necesaria para desenmascarar todo esto, no tenían porque perderla ahora. Siguieron caminando por corredores y pasillos hasta encontrar la salida. Casi fueron descubiertos pero escaparon corriendo en medio de la noche.

Por la mañana, Mulder acompañó a Scully a la universidad de Georgetown para llevar a analizar el contenido del congelador que habían conseguido en su pequeña infiltración. Scully se quedó en los laboratorios y Mulder se fue a descansar a su casa. Cuando llegó encontró que la puerta había sido forzada, estaba abierta. Entró y la casa estaba dada vuelta. Todos los cajones abiertos, papeles y ropa por todos lados. Todo patas para arriba. Su computadora estaba encendida y su escritorio hecho un desastre. Alguien había registrado su casa, revisado todo. Alguien sabía en que se estaba implicando. Y ese alguien fumaba. Las cenizas del cigarrillo estaban esparcidas por la entrada. Y Mulder ya sabía quién era. El fumador.



9



-Oficinas del FBI-Washington D.C.-Estados Unidos
-7/12/00-17:59 p.m.


-Scully, alguien sabe en que estamos metidos- le dijo el agente a su compañera cuando la llamó por teléfono.
-¿Skinner?- preguntó ella.
-No, Spender, el fumador, el allanó mi casa, buscó por todos lados los informes que conseguí del doctor Stontecker.
-Pero, ¿por qué?, ¿qué tiene que ver él con todo esto?, ¿qué tiene que ver Alex Krycek con todo esto?.
-Ellos son los que planean todo esto. Esos hombres son los causantes de todo. Otra vez. ¿Qué descubriste de los Duendecitos Verdes?.
-El congelador contenía probetas con bacterias en estado latente infectadas cada una con un virus. El virus poseía un ADN extraordinario, con un quinto y sexto nucleótido, algo sobrenatural. El ADN de las bacterias era similar. El virus atacó a la bacteria impidiéndole su reproducción, aunque la capacidad de contagio del virus es asombroso. El doctor McDouglas, quién fue que me ayudó con esto, extrajo la bacteria y la sacó del estado latente. El virus se reprodujo a una velocidad extraordinaria y atacó todas las células vivas a su alrededor a una velocidad increíble. Tiene alguna similitud con el virus que provoca la viruela, sólo que este es más rápido. El doctor McDouglas lo introdujo en un ser unicelular más complejo que una bacteria y el resultado fue el mismo. La célula perdió su capacidad de reproducción y en menos de dos horas se destruyó por completo, generando varios virus que, si el doctor no los detenía, consumirían todo lo que había alrededor.
-¿Y que pasaría si lo introdujeran en un ser humano?- cuestionó Mulder.
-Lo mismo le pregunté al doctor McDouglas y probó el virus, primero en una planta sencilla y luego en un insecto. En ambos casos fue similar. El virus atacó todas sus células y en menos de un día, estos seres morirán irremediablemente.
-¿No existe ninguna forma de detener el virus?- dijo Mulder.
-Sólo congelando todas las células del ser infectado. En este caso el ser quedaría vivo pero en un estado latente e impidiendo al virus multiplicarse. El doctor probó el virus en una rata y los resultados fueron desastrosos. Contagió al resto de las ratas de su jaula y por toda su epidermis se formaron erupciones rojas al estilo de la viruela. El poder de contagio e infección de estos Duendecitos Verdes es devastador. Si recayera este virus en un solo ser humano, en pocos menos de dos meses acabaría con todo el país. Se contagia con sólo un contacto, con sólo tocar un célula infectada es suficiente.
-¿Y pudiste averiguar como se produjo este virus?.
-Eso sí es enigmático. No existe en la naturaleza, no puede ser producido en un laboratorio, tal vez sea de otro planeta.




10



-Alexandria-Virginia-Estados Unidos
-8/12/00-3:19 a.m.


Mulder estaba semidormido cuando el timbre sonó. Se había acostado tarde pensando en el poder de ese pequeño virus. Su tamaño era insignificante, pero era capaz de acabar con toda forma de vida en la Tierra. Se levantó golpeándose con todo y fue hacia la puerta. Apenas la abrió, aquel hombre misterioso entró corriendo. Cerró la puerta y la trabó. Estaba exaltado. No llevaba sombrero ni anteojos negros. Mulder lo reconoció. Tenía un gran parecido con el fumador Spender.
-¡Quién es usted!, ¿por qué me involucró en todo esto?- le gritó Mulder.
-Ya se dará cuenta de a quién me parezco. Mi nombre es George Spender. Soy hermano del que usted llama “el fumador” o “el hombre cáncer”. Antes formaba parte del mismo grupo que mi hermano y su padre, pero no estaba de acuerdo con sus medios por lo que me separé de ellos y cambié mi vida. Por años he vagado sin identidad , oculto entre las sombras. Cuando me enteré del proyecto secreto en el que estaba metido mi hermano, traté de conseguir las pruebas suficientes para impedirlo, por eso busqué su ayuda. Luego de que usted huyera del almacén donde consiguió el congelador con los Duendecitos Verdes, yo me infiltré y conseguí todos los datos del proyecto, para qué usarán los virus, cómo, cuándo y dónde. Todas las respuestas necesarias. Usted puede detenerlos. Si la información sale a la luz, sus planes quedarán eliminados y usted podrá impedir que sigan con sus fines. Me han seguido desde ayer por todo New York City y me decidí por venir a usted para terminar con la persecución.
El hombre estaba muy fatigado, parecía desesperado por finalizar con todo. Mulder dudaba de lo que escuchaba pero igual le hacía caso. El mismo había visto el poder de ese virus y no podía quedarse de brazos cruzados. George Spender continuó hablando:
-Estos hombres eliminaron al doctor Stontecker por todo lo que sabía y había jurado develar, sacar a la luz. Yo conseguí la información para detenerlos y se la dejé a...
En ese instante un disparo cortó todo. George Spender cayó muerto en los brazos de Mulder, con una herida de bala en la espalda. Tras la puerta apareció Alex Krycek con su arma levantada y humeando, apuntando a Mulder.


Continuará...



Próximamente: ¿Qué sucederá con la vida de Mulder?
¿Para qué usarán el virus devastador?
¿De dónde proviene ese virus?
No se pierda cuando Mulder y Scully descubran el origen de los “Duendecitos Verdes” y se encuentren ante algo con el poder capaz de acabar con toda forma de vida en la Tierra. La próxima historia: “INVASIÓN”




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