Hobglobins:
Duendecitos verdes
(Partes 1 - 2 - 3)
de Damián
Código personal: Dx07 Junio,2000
Tipo: X-file, Wip
Rating: PG
Spoilers: La historia está ubicada temporalmente durante la
séptima temporada, como se suele decir "Requiem (7x21) nunca ocurrió".
En cuanto a Spoilers, hay referencias a The Erlenmeeyr Flask (1x23); Two
fathers (6x11) y One son (6x12).
Disclaimer: ni los personajes ni nada me pertenece, lala, todo es
de CC y Ten Thirthen, lalala; pero los tomo un rato y me sale esto
Feedback: manden q no cuesta dperez@argentina.com
Resumen: Algo llega del espacio exterior, algo inimaginalbe que
podría desencadenar el fin de TODO.
1
“La ciencia, toda la humanidad siempre se ha hecho preguntas. Preguntas
sobre cómo, sobre por qué. Y ha conseguido respuestas para cuándo y
dónde. Pero siempre ha sido así. Un ir y venir incesante de preguntas,
interrogantes, incógnitas. Se han conseguido la mayoría de las
respuestas sobre el funcionamiento, el trabajar de nuestro mundo. Se han
descubierto las causas de por qué el Sol sale por la mañana, de cómo nos
multiplicamos, de dónde están las estrellas, de qué provoca las lluvias,
todo. Pero sin embargo todavía nadie sabe nada. Nadie sabe por qué.
Nadie se imagina a que vino aquí, para qué el destino lo colocó entre
otros siete millones de personas como si fuera un grano de arena más en
una playa. Una pieza más en el rompecabezas de la humanidad. Nadie tiene
las respuestas que faltan, la X que satisface la principal incógnita, el
resultado de todas las hipótesis. Nadie lo sabe. ¿Por qué estamos acá y
ahora? ¿Cómo empezó la vida en este planeta? ¿Qué la provocó? ¿Quién
está tras todo eso, quién es el que quiso que los seres humanos sean los
máximos dictadores de la Tierra?. No, nadie ni nada puede responder a
todo esto, por lo menos ahora. Tal vez en un futuro haya alguna
solución, pero por ahora la humanidad está silenciada. ¿Y una especie
que desconoce su origen, cómo puede enfrentar su exterminio? ¿Qué puede
hacer la humanidad cuando le llegue la hora?. Nada. Los hombres no están
preparados para su fin. Existen muchas diferencias entre una misma
especie para que se una y enfrente la devastación total. Nadie
sobrevivirá a la hecatombe, porque el miedo los penetrará y les
imposibilitará enfrentárseles. Un especie que en tan poco tiempo ha
logrado dominar el mundo, entenderlo, darle forma, manejarlo a su
antojo, tendrá un límite sarcástico. El género humano está destinado a
rendirse ante lo que menos imagina. Pero el interrogante es... ¿quién
acabará con todo?, ¿quién será el responsable del fin?. Esa es una
pregunta que sí tiene respuesta, por más rara que resulte. El fin de la
humanidad está en manos de pequeños DUENDECITOS VERDES.
-Houston-Texas-Estados Unidos
-11/6/99-23:55 p.m.
-¡Esto es increíble!.
-¡Es algo asombroso!.
-Vamos a ser muy famosos Bernard, nuestros nombres van a recorrer el
mundo.
-Seguro, ¡somos los hombres que descubrieron la vida extraterrestre!.
El laboratorio de la Nasa estaba repleto de muestras, frascos,
microscopios, aparatos de los más diversos. Dos hombres trabajaban en
él, ataviados con sus batas blancas y compenetrados en un gran
descubrimiento, un gran paso para la humanidad. Nadie podía imaginarse
que allí, en una pequeña habitación de un gran edificio se respondía a
uno de los mayores interrogantes de la historia. Quizás algunas
películas, algunos escritores, el común de la gente pensaría que esta
situación debería haber sucedido en el medio del espacio sideral, en
algún planeta desconocido, en alguna estrella lejana. Pero no, ocurría
en un laboratorio de los miles que existen.
Los científicos Bernard Twinsson y Lawrence Vechels trabajan con un
trozo de piedra congelada traída de Marte. Hace algunas semanas, la
misión Mars Polar Lander, enviada para recolectar y traer muestras de la
superficie del polo sur marciano, había vuelto con este cargamento. Esta
misión había dejado de operar hace un tiempo, pero por causas
desconocidas, los científicos de la Nasa habían vuelto a entrar en
contacto con ella. Luego de varios estudios, la sonda volvió a la Tierra
trayendo importantes muestras del suelo marciano. Cuando llegaron a
manos de los científicos que se encargarían de examinarlas –entre los
que estaban Twinsson y Vechels- la excitación era total. ¿Qué podían
guardar estas misteriosas rocas?, ¿eran eso nada más, simples e inertes
pedazos de suelo?. Todos los sacrificios y penurias ahora estaban
pagados con el descubrimiento de Twinsson y Vechels. En una de las
rocas, oculto, se encontraba el mayor descubrimiento de la humanidad.
Sólo medía unos micrómetros, pero era algo asombroso. Habían encontrado
un grupo de bacterias en estado latente, encerradas en esporas,
esperando, esperando por liberarse, salir a ver que les depara ese
extraño y árido planeta rojo. Esas bacterias aún seguían vivas, y eran
la primera prueba de vida extraterrestre. Existía vida fuera de la
Tierra.
2
-New York City-New York-Estados Unidos
-5/12/00-1:10 a.m.
El doctor David Stontecker, un reconocido científico, se dirigía a su
casa luego de una larga jornada de trabajo. La noche en las afueras de
la gran ciudad de New York era escalofriante. Nadie estaba seguro debido
a los ladrones y pandilleros que andaban sueltos. Encima hacía frío,
mucho frío. El doctor miraba el hilo de vapor que emanaba de su boca
cuando respiraba. Se había puesto un saco muy abrigado y llevaba las
manos dentro de los bolsillos. Iba pensando en todo lo que sabía, lo que
su trabajo como científico especializado en microbiología le había
permitido conocer.
Un ruido. Había algo tras ese montón de basura que estaba en la esquina.
La calle estaba vacía. Ni siquiera había insectos. El silencio
estremecía. Stontecker alzó la cabeza hacia el cielo. Un espeso manto de
nubes grises cubría todo el firmamento. Ninguna estrella era visible. La
luna tampoco se veía. Lo único que faltaba era la lluvia. Pero no
faltaba mucho para ello. El doctor se acercó al montículo de basura. El
ruido otra vez. Definitivamente había algo. Se movió. Algo se movió y
salió corriendo de debajo de las bolsas de basura. Que terrible susto,
era sólo un gato.
La noche no era como para andar sólo por la calle. El doctor Stontecker
apuró el paso, ahora si tenía miedo. Caminó de prisa hasta que otro
ruido lo detuvo. ¿Otro gato?. Seguramente, no había nada de que
preocuparse. Siguió caminando y olvidando el ruido. Otra vez. Ahora
venía de sus espaldas. Algo lo seguía. Se detuvo, y el ruido también.
Eran pasos, pasos de alguien que lo perseguía.
-¿¡Quién está ahí!?- exclamó Stontecker.
-Nadie- le respondió una voz misteriosa.
El doctor empezó a transpirar y salió corriendo. Los pasos lo seguían,
corriendo también. Cuando creyó haber tomado la suficiente ventaja se
detuvo. Fue un grave error. Frente a él apareció un hombre vestido de
negro y con el cabello tan oscuro como la noche.
-Esto es por si no te callas- dijo el hombre antes de dispararle al
doctor Stontecker.
El doctor cayó al suelo con una bala en el pecho. Era su fin. Y el
hombre de negro exclamó:
-Ahora sí no vas a hablar.
3
-Oficinas del FBI-Washington D.C.-Estados Unidos
-5/12/00-10:42 a.m.
El agente Mulder leía algunos informes en su oficina, en el sótano del
edificio J. Edgar Hoover, sede del FBI. Era un día como cualquier otro
para él. Como nadie sabe quién es el que mueve las cuerdas de esta gran
marioneta que somos, recibió un llamado enigmático.
-Mulder, ¿quién habla?- dijo el agente al levantar el teléfono.
-¿Señor Mulder?, usted no me conoce, pero yo debo darle una información-
dijo la voz del otro lado.
-¿De qué se trata?, ¿quién habla?.
-No puedo decírselo ahora, pero necesito que investigue algo.
-¿Qué quiere?.
-Esta madrugada un hombre fue asesinado en las afueras de New York.
Necesitaría que investigue a ese hombre. Lo que descubra esta vez puede
cambiar su futuro y el futuro de toda la humanidad.
-¿Quién es?, ¿qué está sucediendo?, ¿de qué rayos habla?.
-Sobre su escritorio hay unos papeles. Por favor léalos, lo llevaran al
hombre asesinado.
Esto fue lo último que dijo esa voz sospechosa antes de colgar. Mulder
se quedó con el teléfono en la mano, dudoso. Todavía tenía muchas
preguntas en la cabeza. ¿Debía hacerle caso a esa voz?. ¿Y si lo estaba
llevando a una trampa, a un engaño?.
Scully entró en la oficina trayendo algunos informes. Los dejó sobre el
escritorio y le dijo algo a Mulder. El estaba en otro mundo, con los
ojos perdidos en el teléfono. Parecía estar en la luna. O en Marte. O
más lejos.
-Scully, ¿te gustaría ir a New York?- dijo Mulder.
-¿Por qué?, ¿qué pasa?- contestó ella.
El agente le contó todo lo del llamado misterioso. Scully no quería
creer nada de eso. Era carcomida por las dudas pero no quería hacer caso
a un oscuro llamado. Mulder en cambio estaba muy entusiasmado. Quería a
toda costa saber de qué se trataba todo esto. Tal vez era alguna de las
verdades que ha estado buscando por tanto tiempo.
4
-Alexandria-Virginia-Estados Unidos
-5/12/00-20:21 p.m.
El timbre del departamento de Mulder sonó. Era Scully trayendo una
carpeta.
-Su nombre era David Stontecker. Fue profesor de biología en la
Universidad de Georgetown. Estaba especializado en microbiología, era
uno de los más renombrados de Norteamérica en esa área- dijo Scully
dejando la carpeta en una mesa. Ella traía los datos sobre el hombre
asesinado en New York.
-Un especialista en bacterias, ¿por qué lo matarían?, ¿fue un robo?-
preguntó Mulder.
-Definitivamente no, tenía la billetera repleta de dinero cuando lo
encontraron. Parece que no hubo una pelea ni nada, sólo le dispararon y
listo.
-¿Entonces que pasó?.
-Pienso que nuestro querido profesor sabía algo que no querían develar.
El doctor Stontecker estaba trabajando en dos proyectos secretos, uno de
ellos del gobierno. Era algo vinculado con la Nasa, de lo que no hay
información disponible.
-¿Y el otro proyecto?.
-De ese sí que no pude conseguir absolutamente nada. No sé ni para quién
es ni nada.
-Sobre el primer proyecto, ¿para qué puede necesitar la Nasa a un
microbiólogo?.
-No podría decirte nada, pero trataré de averiguarlo.
-¿Conseguiste la dirección del hombre?.
-Sí, ¿por qué?.
-Voy a hacerle una pequeña visita.
Por la mañana, Mulder estacionó frente a un edificio de New York. Allí
estaba el departamento de David Stontecker. No tenía familia, pero vivía
en un lugar grande. Mulder entró y vio una pared llena de diplomas de
universidades y escuelas sobre biología y microbiología. Sí era un
verdadero experto en el tema. Siguió buscando y encontró una habitación
transformada en estudio. Había repisas repletas de carpetas, informes,
archivos, todo sobre microbiología. Abrió algunos cajones, pero nada que
le pueda servir. En uno, bajo un montón de papeles, algo escondida,
encontró dos carpetas interesantes. La primera tenía un título que decía
NASA. La segunda era más enigmática. Su título rezaba en grandes letras
DUENDECITOS VERDES.
5
-Annapolis-Maryland-Estados Unidos
-6/12/00-9:32 a.m.
-Scully, lo conseguí- dijo Mulder a su compañera cuando entró en la casa
de Scully.
El agente continuó:
-Encontré datos sobre los proyectos secretos de Stontecker. El primero
tiene que ver con unas nuevas bacterias descubiertas por la Nasa en una
investigación. Son unas esporas que contienen bacterias vivas pero en
estado latente. La segunda también es sobre bacterias, pero reciben un
nombre: Duendecitos verdes. Las hojas dicen que estas bacterias
contienen en su interior un virus inactivo desconocido.
-¿Quién descubrió esas bacterias, dónde?- preguntó Scully.
-No lo sé. Algunas páginas de ambos informes han sido arrancadas- le
contestó Mulder.
-¿Por qué?, ¿qué podrían causar esas bacterias?.
-También hay un recorte de diario sobre la muerte de dos científicos de
la Nasa hace más de un año. Dice que los científicos, Bernard Twinsson y
Lawrence Vechels, murieron a causa de la viruela.
-¿Viruela?, esa enfermedad ya no existe, no puede ser producida más que
en un laboratorio. ¿Qué hacia la Nasa trabajando con viruela?- declaró
Scully.
-Seguramente lo que ocurrió con estos científicos puede tener que ver
con el proyecto secreto de la Nasa en el que trabajaba Stontecker- pensó
Mulder.
-No Mulder, en la Nasa, Stontecker investigaba una bacteria, la viruela
es causada por un virus.
-¿Pero tal bacteria no puede contener el virus?.
-¿Y seguir viva?, no lo creo, a menos que la bacteria esté en estado
latente y no cumpliendo sus funciones vitales, en tal caso el virus
también permanecería inactivo y no podría salir ni destruir a la
bacteria- inquirió Scully.
Mulder decidió volver a la casa de Stontecker, pero Scully lo detuvo. Lo
paró para decirle que había algo más. Al final de la carpeta sobre el
virus que investigaba en el segundo proyecto secreto, una anotación en
lápiz. Una dirección. Devon Street 345. ¿Qué guardaría ese lugar?.
6
-New York City-New York-Estados Unidos
-6/12/00-21:45 p.m.
Los agentes esperaron hasta que cayera la noche para visitar el lugar.
Cuando estuvieron a cien metros, siguieron a pie. Debían tener mucho
cuidado, todavía no conocían la magnitud de lo que investigaban.
El lugar, Devon Street 345, era un gran almacén, tal vez también un
laboratorio. Había varios camiones de transporte en la puerta. Uno de
ellos tenía una inscripción, de una empresa. Roush Tecnologies. Algunos
hombres armados custodiaban la entrada. Un camión estaba descargando
unas cajas. El portón del almacén se abrió lentamente. Tres hombres
bajaron un contenedor y lo llevaron dentro del lugar. Otro hombre los
guiaba.
Mulder quiso acercarse más, pero Scully le pidió que tuviera precaución.
Iba a adelantarse cuando un hombre trajeado lo detuvo. El hombre dijo
que espere para acercarse. Su voz, Mulder la reconoció. Era el mismo
tipo que lo había llamado para vincularlo con este caso. Su rostro
estaba entre sombras. Llevaba un sombrero y anteojos negros. Parecía no
querer ser reconocido. A pesar de todo Mulder se pudo dar cuenta de que
tenía varios años, cincuenta como mínimo. Le dijo a Mulder que no se
acercara más ahora, que esperase. Mulder se enfureció:
-¡Usted fue quién me mandó aquí!, ¿por qué me detiene ahora?.
-Todavía no es hora, espere un poco, espere a que esos hombres se vayan
y le dejen el camino libre- dijo el hombre misterioso.
-¿Quién es usted?- dijo Mulder antes de que el hombre volviera a abrir
la boca.
-Su padre, Sr. Mulder, fue un gran amigo mío. Lo conocí hace mucho
tiempo y ahora que puedo ayudarlo lo haré. Lo que hay en ese almacén
podría cambiar el curso de la historia.
-¿Qué es?
-Un arma capaz de acabar con todo lo que conoce. Un arma con una fuerza
proveniente de muy lejos.
-¿Es un arma biológica?, ¿de eso se tratan las bacterias, los virus que
investigaba Stontecker?- preguntó Mulder.
-Podría ser. Todavía no sé todo lo que debo saber para detener a estos
hombres. Por eso recurrí a usted. Usted tiene lo que se necesita para
enfrentar todo esto. Usted es el hombre con el poder capaz de
interrumpir la masacre, de evitar el fin del mundo.
Los dos hombres se quedaron esperando un rato. Seguían bajando cajas del
camión. Por su desesperación, Mulder sentía que jamás iban a acabar.
Scully se les acercó y también esperó. Cuando acabaron, cerraron el
camión y un hombre de negro se les acercó para darles un sobre. Mulder
se sobresaltó al verlo. El hombre de negro era Alex Krycek.
7
-New York City-New York-Estados Unidos
-6/12/00-23:30 p.m.
Los agentes se acercaron a la entrada. El hombre misterioso que los
acompañaba se detuvo y dijo que no podía entrar ahí alegando que
seguramente sería reconocido. Muchos de los que trabajaban en ese sitio
sabían su nombre. Scully dudó de su credibilidad pero Mulder le siguió
la corriente. Entraron al almacén por una puerta trasera. Por dentro
parecía un hospital muy limpio. No había mucha gente. Sólo algunos
guardias que rondaban el lugar.
Siguieron por un corredor desierto hasta una gran sala de recepción.
Seguramente esa era la entrada principal. Salieron rápido de allí, antes
de ser descubiertos por los guardias que vigilaban. Tras una puerta que
decía “laboratorio” escucharon unas voces. La puerta se abrió
lentamente. Los agentes se escondieron lo mejor que pudieron. Del lugar
salió Alex Krycek acompañado por dos guardias. Krycek se fue sólo por
otro lado. Los guardias se quedaron vigilando en la puerta.
Los agentes buscaban la forma de distraer a los guardias cuando un ruido
en la entrada les llamó la atención. Perfecto. Ahora tenían todo el
trayecto libre. Entraron por esa puerta y pasaron a un cuarto vacío.
Fueron por otra puerta y ingresaron en un lugar que parecía ser un
galpón. Tenía una gran entrada con una puerta plegadiza. Allí era donde
dejaron los contenedores que bajaron del camión. Estaban todos allí.
Scully abrió uno de ellos y en su interior había montones de cajas más
pequeñas. Según ella eran pequeños congeladores portátiles. En efecto,
cuando Mulder agarró uno se dio cuenta de lo fríos que estaban. Tenían
todos las mismas etiquetas. Había algo que no sorprendía en nada a
Mulder. Las etiquetas decían “Duendecitos verdes”.
8
-New York City-New York-Estados Unidos
-7/12/00-0:06 a.m.
Scully agarró uno de las cajas y se la llevó como prueba. Decidieron
salir de ahí cuanto antes, ya tenían lo que buscaban, el proyecto
secreto del doctor Stontecker, tenían a los Duendecitos Verdes. Trataron
de correr pero tuvieron que detenerse cuando vieron a los guardias
volver a la puerta. Se escondieron y se fueron por otra puerta, evitando
a los vigilantes.
Llegaron al final de un pasillo en el que había una puerta con una
cerradura eléctrica. No pudieron pasar. Se fueron por otra y entraron en
una gran habitación en donde había un montón de camas tipo ataúdes.
Mulder se acercó a uno y vio en su interior por un vidrio que poseían.
Dentro había un hombre dormido, tal vez anestesiado. Estaba desnudo y
tenía el cuerpo cubierto de erupciones rojas. Scully también lo vio y
declaró que era posible que tuviera viruela. Viruela. Lo que mató a esos
dos científicos de la Nasa podría ser esto. ¿Pero qué tiene que ver con
lo que investigaba Stontecker?.
Siguieron observando las camillas, los contenedores con forma de ataúd.
Una especie de sarcasmo para estas personas que tenían un trágico
destino. Había centenares de hombres. Y no sólo hombres, también
mujeres. Pero para sorpresa y odio de los agentes también había niños de
todas las edades y hasta bebés. Mulder estallaba de furia. Quería tirar
todo esto y ahorcar a cada uno de los responsables con sus propias
manos. Pero Scully lo calmó un poco y lo hizo entrar en razón. Le dijo
que tenían la prueba necesaria para desenmascarar todo esto, no tenían
porque perderla ahora. Siguieron caminando por corredores y pasillos
hasta encontrar la salida. Casi fueron descubiertos pero escaparon
corriendo en medio de la noche.
Por la mañana, Mulder acompañó a Scully a la universidad de Georgetown
para llevar a analizar el contenido del congelador que habían conseguido
en su pequeña infiltración. Scully se quedó en los laboratorios y Mulder
se fue a descansar a su casa. Cuando llegó encontró que la puerta había
sido forzada, estaba abierta. Entró y la casa estaba dada vuelta. Todos
los cajones abiertos, papeles y ropa por todos lados. Todo patas para
arriba. Su computadora estaba encendida y su escritorio hecho un
desastre. Alguien había registrado su casa, revisado todo. Alguien sabía
en que se estaba implicando. Y ese alguien fumaba. Las cenizas del
cigarrillo estaban esparcidas por la entrada. Y Mulder ya sabía quién
era. El fumador.
9
-Oficinas del FBI-Washington D.C.-Estados Unidos
-7/12/00-17:59 p.m.
-Scully, alguien sabe en que estamos metidos- le dijo el agente a su
compañera cuando la llamó por teléfono.
-¿Skinner?- preguntó ella.
-No, Spender, el fumador, el allanó mi casa, buscó por todos lados los
informes que conseguí del doctor Stontecker.
-Pero, ¿por qué?, ¿qué tiene que ver él con todo esto?, ¿qué tiene que
ver Alex Krycek con todo esto?.
-Ellos son los que planean todo esto. Esos hombres son los causantes de
todo. Otra vez. ¿Qué descubriste de los Duendecitos Verdes?.
-El congelador contenía probetas con bacterias en estado latente
infectadas cada una con un virus. El virus poseía un ADN extraordinario,
con un quinto y sexto nucleótido, algo sobrenatural. El ADN de las
bacterias era similar. El virus atacó a la bacteria impidiéndole su
reproducción, aunque la capacidad de contagio del virus es asombroso. El
doctor McDouglas, quién fue que me ayudó con esto, extrajo la bacteria y
la sacó del estado latente. El virus se reprodujo a una velocidad
extraordinaria y atacó todas las células vivas a su alrededor a una
velocidad increíble. Tiene alguna similitud con el virus que provoca la
viruela, sólo que este es más rápido. El doctor McDouglas lo introdujo
en un ser unicelular más complejo que una bacteria y el resultado fue el
mismo. La célula perdió su capacidad de reproducción y en menos de dos
horas se destruyó por completo, generando varios virus que, si el doctor
no los detenía, consumirían todo lo que había alrededor.
-¿Y que pasaría si lo introdujeran en un ser humano?- cuestionó Mulder.
-Lo mismo le pregunté al doctor McDouglas y probó el virus, primero en
una planta sencilla y luego en un insecto. En ambos casos fue similar.
El virus atacó todas sus células y en menos de un día, estos seres
morirán irremediablemente.
-¿No existe ninguna forma de detener el virus?- dijo Mulder.
-Sólo congelando todas las células del ser infectado. En este caso el
ser quedaría vivo pero en un estado latente e impidiendo al virus
multiplicarse. El doctor probó el virus en una rata y los resultados
fueron desastrosos. Contagió al resto de las ratas de su jaula y por
toda su epidermis se formaron erupciones rojas al estilo de la viruela.
El poder de contagio e infección de estos Duendecitos Verdes es
devastador. Si recayera este virus en un solo ser humano, en pocos menos
de dos meses acabaría con todo el país. Se contagia con sólo un
contacto, con sólo tocar un célula infectada es suficiente.
-¿Y pudiste averiguar como se produjo este virus?.
-Eso sí es enigmático. No existe en la naturaleza, no puede ser
producido en un laboratorio, tal vez sea de otro planeta.
10
-Alexandria-Virginia-Estados Unidos
-8/12/00-3:19 a.m.
Mulder estaba semidormido cuando el timbre sonó. Se había acostado tarde
pensando en el poder de ese pequeño virus. Su tamaño era insignificante,
pero era capaz de acabar con toda forma de vida en la Tierra. Se levantó
golpeándose con todo y fue hacia la puerta. Apenas la abrió, aquel
hombre misterioso entró corriendo. Cerró la puerta y la trabó. Estaba
exaltado. No llevaba sombrero ni anteojos negros. Mulder lo reconoció.
Tenía un gran parecido con el fumador Spender.
-¡Quién es usted!, ¿por qué me involucró en todo esto?- le gritó Mulder.
-Ya se dará cuenta de a quién me parezco. Mi nombre es George Spender.
Soy hermano del que usted llama “el fumador” o “el hombre cáncer”. Antes
formaba parte del mismo grupo que mi hermano y su padre, pero no estaba
de acuerdo con sus medios por lo que me separé de ellos y cambié mi
vida. Por años he vagado sin identidad , oculto entre las sombras.
Cuando me enteré del proyecto secreto en el que estaba metido mi
hermano, traté de conseguir las pruebas suficientes para impedirlo, por
eso busqué su ayuda. Luego de que usted huyera del almacén donde
consiguió el congelador con los Duendecitos Verdes, yo me infiltré y
conseguí todos los datos del proyecto, para qué usarán los virus, cómo,
cuándo y dónde. Todas las respuestas necesarias. Usted puede detenerlos.
Si la información sale a la luz, sus planes quedarán eliminados y usted
podrá impedir que sigan con sus fines. Me han seguido desde ayer por
todo New York City y me decidí por venir a usted para terminar con la
persecución.
El hombre estaba muy fatigado, parecía desesperado por finalizar con
todo. Mulder dudaba de lo que escuchaba pero igual le hacía caso. El
mismo había visto el poder de ese virus y no podía quedarse de brazos
cruzados. George Spender continuó hablando:
-Estos hombres eliminaron al doctor Stontecker por todo lo que sabía y
había jurado develar, sacar a la luz. Yo conseguí la información para
detenerlos y se la dejé a...
En ese instante un disparo cortó todo. George Spender cayó muerto en los
brazos de Mulder, con una herida de bala en la espalda. Tras la puerta
apareció Alex Krycek con su arma levantada y humeando, apuntando a
Mulder.
Continuará...
Próximamente: ¿Qué sucederá con la vida de Mulder?
¿Para qué usarán el virus devastador?
¿De dónde proviene ese virus?
No se pierda cuando Mulder y Scully descubran el origen de los
“Duendecitos Verdes” y se encuentren ante algo con el poder capaz de
acabar con toda forma de vida en la Tierra. La próxima historia:
“INVASIÓN”
Feedback!!!! Please!!!!! de eso comemos los escritores de fanfic!!!
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