La verdad está pasando la puerta
(Partes 1 - 2 - 3 - 4)
de NikkyScully y Agent Macgirl

 

Categoría: Shipper Sam/Jack, Mulder/Scully
Autores: Agent Macgirl (rda_fan@hotmail.com)
NickkyScully (jro185@hotmail.com)
Categoría: Crossover X Files, SG1, romance.
Tiempo: Justo después de los hechos ocurridos en Ipahapé!, puedes leerlo acá
Disclaimer: Mulder, Scully, Skinner y todo lo relacionado a The X Files pertenece a la FOX, a Chris Carter y a 1013 Productions. Stargate, SG-I, y todos los otros personajes de la serie STARGATE SG-1 son propiedad de Gekko Film Corp. Los nombres y todo lo demás propiedad de MGM-UA Worldwide Television, Gekko Film Corp., Glassner/Wright Double Secret Productions, y Stargate SG-I Prod. Ltd. Partnership. No intentamos infringir ningún derecho de autor ni nada parecido.
Gracias a todos y todas los que leyeron Ipahapé! y tan desesperada pero amablemente nos han pedido una continuación.


CAPITULO 5

Sam y Jack llegaban a la base de la rampa, justo en el momento en que, a través del horizonte fluctuante, aparecía la figura de Jacob Carter, con su atuendo característico de los Tokr’a.

Jacob como siempre, sonrió emocionado al ver a Sam, y ella subió enseguida a abrazar a su padre.

- Hola papá – lo saludó Sam muy sonriente.

- Hola Sam – respondió su padre abrazándola.

Jack los miraba desde el mismo lugar, sin moverse. Jacob bajó la rampa, con su brazo sobre el hombro de su hija.

- ¿Cómo has estado Jack? – lo saludó en el mismo tono amable que siempre había existido entre ellos.

Obviamente, el hombre aún no estaba informado de los últimos acontecimientos en la vida de esos dos personajes que acababa de saludar.

- Muy bien Jacob, gracias - respondió Jack - ¿Y cómo está el clima por aquellos lados? - le preguntó haciéndose el gracioso.

- Pues igual que siempre, ya sabes, seco como le gusta a los Tokr'a - respondió devolviéndole la broma.

- Hace mucho rato que no nos visitabas papá - dijo Sam mientras empezaban a caminar hacia afuera de la sala del portal mientras Jack los seguía - ¿Sucede algo? - preguntó deseando que su respuesta fuese negativa.

- No cariño, nada malo, tan solo vengo a hacerles una invitación - respondió su padre.

- ¿Para? - preguntó Sam cada vez más intrigada.

- Tendremos una ceremonia, con motivo de la inauguración, si así se le puede llamar, de un planeta que acaba de ser convertido en colonia permanente para un grupo de Jaffas libres que los Tokr'a estamos ayudando - le explicó Jacob a Sam, girando luego a ver a Jack - Están invitados todos los miembros del SG-1, ya que es a ustedes que ellos les deben su libertad de los Goaul'd, y por eso me han enviado -

Sam y Jack se miraron por un segundo, y él asintió con la cabeza.

- Ahí estaremos Jacob, muchas gracias por la invitación - respondió Jack - Ahora, me gustaría presentarte a unos nuevos amigos... - y diciendo esto señaló rumbo a la sala de control del portal, donde Mulder y Scully junto a los otros dos miembros del SG-1 estaban esperándolos.

Jack acompañó a su nuevo suegro, el cual no sabía que tenía dicho titulo, hasta la sala del control del portal en compañía de Sam. Allí se encontraron con los demás miembros del equipo SG-1 y los agentes federales que Jacob Carter seguro no esperaba ver.

- Jacob, te presento a la Agente Especial Dana Scully y al Agente Especial Fox Mulder del FBI - les presentó - Chicos, él es Jacob Carter, padre de Sam, miembro del Alto Consejo de los Tokr’a y un muy buen aliado en la lucha contra los Goauld’s - les informó.

Mulder y Scully estrecharon sus manos con Jacob bajo la mirada de desconcierto de éste al ver a dos personas que jamás se imaginó encontrar allí.

- ¿FBI? – preguntó Jacob.

- Así es papá – le aclaró su hija - Dana y Mulder están de visita en nuestras instalaciones…-

- Ya lo veo - la interrumpió Jacob - Pero ¿Por qué? -

- Descubrieron nuestro secreto - dijo divertido Jack - y a parte de eso, ellos tienen información muy importante con respecto a los Asgards rebeldes -

-Ah… Asgards rebeldes…creo que ya no necesito más explicación – asintió con la cabeza, haciéndole entender que ya había escuchado de ellos antes. Sam tomó nota mental de preguntarle luego a su padre acerca de esto.

- Jacob ¿Crees que sería posible llevar a estos visitantes a la inauguración de aquella colonia? - preguntó Jack.

- Claro - respondió de prisa él - pero solo si Hammond lo aprueba - agregó.

- Si, primero hay que hablar con el General Hammond - comentó Sam afirmando lo dicho por su padre.

- Mulder ¿trajiste contigo tu seguro de vida? - preguntaba con su típico humor Jack.

Mulder sonreía ante la pregunta de Jack, poder cruzar ese portal e ir a un mundo desconocido significaba una nueva aventura para él; pero debía tomar precauciones y lo haría, por su seguridad y por la de Scully.

- Claro Jack – respondió con humor también - y también me interesaría saber como funciona…- expresó más serio, mientras apuntaba hacía el portal haciendo girar su dedo y buscando en su mente el nombre de éste - … ya sabes… el… -

- El portal Mulder – completó Scully.

- Si. Gracias - la observó complacido al escucharla y volvió a mirar a Jack.- Eso, el portal ¿Qué pasa cuando se es transportado a través de él? ¿Cuál es el proceso? -

Scully tenía una ceja arqueada, seña de que no podía creer en que Mulder estuviera interesado en la parte técnica y científica de dicho Portal. Ella pensaba que no él no pensaría en esas cosas y cruzaría el portal como cuando se dice por aquí que es más derecho.

- Podríamos discutir eso mientras comemos algunas de las delicias que tanto extraño de este planeta - dijo Jacob mientras buscaba la mirada de Sam - Tu viejo padre necesita descansar - le dijo a ella.

- Me parece una buena idea papá - dijo Sam - Con gusto te explicaré los detalles Mulder, podemos buscar algunos de los informes después de ir a la cafetería - ofreció Sam al tan emocionado agente.

- Como deseen - agrego Mulder.

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Todos disfrutaron de una agradable cena en la cafetería.

Para algunos, como Jacob, mucho más agradable, es especial porque extrañaba montones las hamburguesas de la Tierra, con mucho más colesterol del que era considerado saludable por un Tokr’a.

Todos charlaron amigablemente. El único que, de un modo muy extraño, se mantuvo algo callado fue Jack, y esto, incluso aún más que Teal’c.

Daniel preguntó a Jacob algunas de sus acostumbradas inquietudes sobre el planeta que visitarían mañana y Sam se unió a él, preguntando cosas como el clima, niveles de radiación, ubicación en la galaxia, etc. Teal’c comentó lo afortunados que habían sido aquellos Jaffas de conseguir un planeta con esas características, y de por supuesto, contar con la ayuda de los Tokr’a.

Mulder y Scully, no hablaron mucho, apenas para hacer un par de preguntas sobre la cultura de los Jaffas. Principalmente, se dedicaron escuchar, aunque Mulder se veía fascinado con el descubrimiento de que los Goaul’ds influenciaron la forma en que la historia de las grandes civilizaciones de la Tierra se desarrolló.

Demasiado fascinado para el gusto de Scully, que ya conocía muy bien en donde terminaban cada vez que él se emocionaba con algo.

Cuando finalizaron, cada uno se despidió, con rumbo a sus habitaciones, no sin que Jack les recordara que tendrían una junta a primera hora, antes de salir por el portal.

Jack intentó hablar con Sam, pero no quiso alejarla de su padre, así que simplemente se despidió de ambos con la mano y se alejó pensativo a su habitación, confiando en que, dentro de un rato, iría a buscarla cuando ya estuviera en la habitación de ella.

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Después de que estuvieron reunidos cenando, Scully insistió en acompañar a Mulder hasta su habitación. Mulder pensaba que era para hacer cosas que solo se ven en la tapa de una revista triple x, pero lo que Scully quería hacer allí no era precisamente eso, era algo muy diferente y distinto.

Cuando llegaron hasta allí, Scully cerró la puerta con seguro y Mulder supuso que lo hacía para que no fueran molestados. Ella se quitó la chaqueta que llevaba colocándola en una silla que quedaba en una esquina de la habitación y Mulder creyendo entender sus intenciones se acomodó sobre la cama.

-¿Estas seguro de esto Mulder?-

Mulder sonrió con picardía y miro juguetonamente a Scully - Jamás he estado seguro de nada en mi vida, pero se que esto no lo puedo desaprovechar. -

- No creo que estés pensando claramente Mulder en lo que tal vez se nos esté planteando. Trabajar aquí sería muy difícil, este proyecto no se compara con nada de lo que hemos hecho antes -

Y Mulder sintió que toda el agua del ártico se la habían lanzado sobre el cuerpo. Él esperaba escuchar cualquier cosa de Scully en esos momentos, pero nada como eso; sin embargo no pudo molestarse, no debía porque sabía que el tema era verdaderamente serio, para ambos.

- ¿Qué es lo que te preocupa?- le preguntó Mulder mientras se ponía de pie.

- Este no es nuestro mundo Mulder, no pertenecemos aquí- expresaba claramente.- No creo que nos corresponda estar aquí.-

- Yo creo que si Scully ¿sabes por qué? Porque aquí esta la verdad que hemos buscado, la que por derecho nos ha tocado saber - señalaba fascinado.

- Entiendo eso - decía abrumada ella - Pero recuerda que no somos ellos, no somos militares, ni siquiera somos científicos como el Doctor Jackson. Somos agentes federales, pertenecemos al FBI - puntualizó.

- Scully, se sincera conmigo y responde esto: ¿Te sientes a gusto en el FBI? ¿Sientes que es tu lugar? -

Scully dudó en responder - Es que…-

- Solo míralo por este punto - señaló.- Para las personas que trabajamos, solo reconocen el esfuerzo de un agente cuando ese esfuerzo es para su propia conveniencia y por lo que tu sabes nosotros no somos los agentes modelos que ellos desean.

El tenía mucha razón y Scully lo sabía, no se lo podía discutir y tampoco refutar.

- ¿Y tu crees que este es nuestro lugar? - le preguntó tratando de girar la balanza hacía su favor.

- No tengo que volverlo a repetir, pero no quiero obligarte a algo que no desees hacer. Si no quieres dejar el FBI y venir aquí a trabajar te entenderé Scully, tú y yo sabemos que tu carrera es mas fácil de salvar que la mía - expresaba con desconcierto.

- Haría mucho mas por la humanidad trabajando aquí - se acercó a Mulder y le tomó por los hombros.- Recuerda que tu cruzada se convirtió en la mía, se que aquí tenemos mucha mas oportunidades y nuestro trabajo no sería frenado como en antiguas ocasiones. Pero sabes también que es más fácil decir que deseamos trabajar aquí que lograr que eso se haga realidad.-

- Jack dijo que… -

- Quien da la ultima palabra es el General Hammond - le refutó - Y debemos esperar a que él decida si acepta a dos federales que huyen de las garras del buró - y le brillo la mirada al ver a Mulder sonreír.

- Bueno, lo veremos mas adelante entonces. -

- Aclarado el punto, regreso a mi habitación - se alejó de Mulder y tomó su chaqueta.

- Quédate - le pidió como niño pequeño que quiere dormir con su mamá.

- No - negó divertida. - Que descanses - y así salio de la habitación.

Al rato, Mulder escuchó un ligero toque en la puerta de su habitación.

Y al abrir, pudo ver a Sam, quien en su mano llevaba, tal como le había prometido, varias carpetas, que debían ser los informes sobre el funcionamiento del Stargate.

- Estas son las bases Mulder, cualquier duda me avisas – le dijo Sam a modo de saludo, entregándole los archivos, obviamente tenía algo de prisa.

- Muchas gracias – dijo Mulder sonriéndole. Sam se despidió con un gesto de la mano y girando sobre si misma se retiró.

Mulder cerró la puerta, caminando de forma automática, mientras su mente se saboreaba ya por los conocimientos que entre estos papeles encontraría.

En la mente de Sam, sin embargo, otras cosas se amontonaban preocupándola.

Hacía un par de meses que no veía a su padre, poco tiempo después de su última visita, sucedió aquel viaje que hicieron Jack y ella, a la conferencia.

Y las cosas cambiaron por completo después de esos días, ella y Jack por fin se habían decidido a darse una oportunidad.

Pero Jacob, aún no sabía nada del asunto, y ella se sentía como si tuviera quince años otra vez. Nerviosa de contarle a su papá sobre el chico nuevo que le robaba el sueño.

Sam sabía que no tenía sentido demorar más la conversación, pero, después de la cena y la charla, su padre se había despedido para descansar. Completamente comprensible en un Tokr’a, porque en forma parecida a Teal’c, necesitaba un tiempo de relajación para dejar que Selmak hiciera su trabajo de mantenerlo saludable.

Y como al día siguiente partían temprano, pues tampoco tendría tiempo para hablar con él, al menos no con la calma que ella deseaba.

Por pura costumbre Sam llegó a su habitación, después de entregarle los archivos a Mulder, mucho más cansada que de costumbre.

Entró, cerró la puerta tras de si, y tomó un respiro. En verdad estaba agotada.

Se quitó la chaqueta y se sentó en la cama. Su energía no era igual desde hacía varios días, y empezaba a ser más notorio a cada instante.

Y esa era la otra cosa que le preocupaba. Su salud.

Debería haber ido con Janet por la tarde ese mismo día, al menos así lo tenía planeado, antes de que apareciera su padre.

Un pensamiento daba vueltas en su cabeza, y aunque su lógica le decía que había muchas otras explicaciones posibles, solo su amiga y una prueba científica podrían confirmarle lo que temía que estaba afectando su salud, por decirlo de alguna manera.

Se recostó en la cama, pero no pudo más que cerrar los ojos, cuando escuchó un ligero e inconfundible toque en su puerta.

Se levantó y abrió. Frente a su puerta se encontraba Jack.

- Hola – la saludó nervioso.

Sam no pudo evitar sonreírle, y tomándolo del brazo lo hizo seguir, para luego cerrar la puerta de nuevo.

Se miraron por un momento, y luego Jack extendió los brazos hacia ella. Ya no podían pasar demasiado tiempo lejos. Se abrazaron, encajando perfectamente el uno con el otro, relajándose y compartiendo la sensación de seguridad que esto les daba.

- Te extraño demasiado – le susurró Jack mientras acaricia su cabello.

- Yo también – le respondió ella, y luego se alejó un poco, lo atrajo con su mano y lo besó ligeramente. – No te imaginas cuanto -

Aunque estaban rompiendo una de las primeras reglas que habían acordado, sobre mantener su relación en la base de forma profesional, no podían evitarlo.

Jack se alejó de ella muy despacio. Si no lo hacía ahora, tal vez no podría hacerlo ya, y lo lamentarían después.

Tomándola de la mano, se sentó en la cama y Sam lo imitó.

- Sam… tenemos que hablar… - empezó Jack, pero luego al darse cuenta lo cliché que sonaba eso, no pudo evitar sonreír.

- ¿Qué? – preguntó Sam que no sabía si preocuparse o acompañarlo en la risa.

- Sonó como si fuera una clásica línea de esas que se usan para despachar a la chica que ya no le interesa a uno -

- Jack, eso es cruel… - dijo Sam, sin poder evitar la risa.

- Lo se… – continuó recuperando la compostura para hablarle del tema que tanto le preocupaba - Pero en realidad quiero que hablemos Sam -

- Ya lo se… tengo que hablar con papá – dijo Sam agachando la cabeza un poco, bastante afligida por el tema.

- ¿No hablaste con él hace un rato? – preguntó Jack, que pensaba que eso ya estaba solucionado.

- ¿Acaso lo viste intentando asesinarte en el camino hacia acá? – le respondió ella bromeándole sarcásticamente.

- Y yo que pensé que le caía bien a mi suegrito... – le dijo Jack ganándose por eso un golpe juguetón en el hombro.

- ¡Jack! ¡Esto es serio! – se quejó ella.

- Lo se Sam, pero no creo que pueda ser peor que nada de lo que hemos enfrentado… - dijo acariciándole la mejilla tiernamente.

Ella lo miró en silencio por un momento.

- Supongo que después de tantos años, aún sigo buscando la aprobación de papá… - dijo Sam.

- Y no hay nada de malo en que quieras hacerlo participe de tu vida – dijo Jack – No te preocupes por esto – le suplicó, porque le inquietaba verla así.

- De acuerdo, pero mañana no tendré tiempo para hablar con él… no se si alcance a decirle antes de salir de misión… - agregó Sam.

- Veras que hallarás un momento – aseguró Jack.

- Eso esperó – le respondió ella.

- Sam… yo no venía exactamente por lo de tu papá… - le dijo Jack – quiero que hablemos de ti… -

Sam lo miró con extrañeza. - ¿Qué es lo que quieres que hablemos? – le preguntó.

- ¿Has estado comiendo bien últimamente? – preguntó Jack, intentando mantener un tono de voz cariñoso.

Por alguna razón, que ni Sam misma podría explicarse, esta pregunta le molestó sobremanera.

- ¿A que te refieres con eso Jack? – Devolvió molesta la pregunta - ¿Acaso ahora necesito reportarte lo que hago o dejo de hacer? -

Jack la miró asombrado.

- Sam… yo solo preguntaba porque… - pero ella lo interrumpió, se puso de pie soltándole la mano.

- Ya no estás a mi lado para controlar si como o duermo cuando tu lo dices – le dijo molesta - ¡Ya no me puedes dar ordenes Jack, y eso te está molestando! - le dijo subiendo la voz.

- No es necesario que te disgustes por esto… - Jack se puso de pie también, tratando de acercarse a ella y tocarla para que se calmase un poco. Pero Sam se alejó de él.

- Tu sales, cruzas el portal, yo me quedo acá en el laboratorio – dijo Sam sin darse mucha cuenta de sus palabras – Tu vas en las misiones y entonces luego llegas, cual jefe de la tribu, ¡a verificar que yo me esté comportando correctamente durante tu ausencia! -

Jack la miraba sin saber que hacer o decir, por una parte le dolía que ella pensara así, pero por otra le parecía que estaba siendo muy injusta al tratarlo como si él fuese el culpable de todo lo que le sucedía.

- Yo no te obligue a renunciar – le respondió Jack tratando de contener su enojo – No digas ahora que todo esto es mi culpa, ¡porque no es así! -

Sam trató de responderle algo, pero luego sintió que las lágrimas se asomaban a sus ojos. Definitivamente no lloraría frente a Jack. No en este momento.

Así que se giró, dándole la espalda.

- Creo que es mejor que se vaya Coronel – dijo Sam intentando que no le temblara la voz.

- No me salgas con esto ahora Sam… – dijo Jack acercándose a ella, pero al verla alejarse de él, y abrazarse a si misma, supo que lo mejor era dejar que las cosas se calmaran un poco.

- Ahora no… por favor… - suplicó ella.

- De acuerdo – respondió Jack con algo de enojo aún – Pero no hemos terminado esta conversación… Mayor -

Y diciendo esto, salió por la puerta, rumbo a su habitación sin mirar para atrás.

Sam se sentó en la cama, abrazó su almohada y empezó a llorar. No hallaba la forma de calmarse, así que simplemente se recostó y esperó, hasta que se quedó dormida.

Continuara...